Principios de un Noviazgo Cristiano
0 comentarios 21 de diciembre de 2009I. Definición
A. La Biblia no habla explícitamente en cuanto a lo que ahora conocemos como "noviazgo". Sin embargo, para el cristiano, debe ser una relación hacia elmatrimonio. (Génesis 2:20-24). No es un juego o pasatiempo.
B. El noviazgo es menos íntimo y comprometido que el matrimonio, pero mucho más que una amistad.
C. Un noviazgo, aunque es una relación con mira al matrimonio, no tiene que terminar en una boda (en matrimonio). Pero sin embargo, el noviazgo es la relación que establecen un hombre y una mujer con el fin de desarrollar la estructura base para el matrimonio.
II. El noviazgo cristiano debe ser entre dos cristianos
A. No debemos tener enlaces fuertes con un no cristiano (2 Co. 6:14-7:1).
B. Para andar juntos, deben tener las mismas metas (cristianas) (Amos 3:3).
C. Andar con una persona inadecuada nos daña (Prov. 13:20).
D. Es un engaño contraer noviazgo o matrimonio para convertir a la otra persona (1 Co.7:16).
E. No por ser los dos cristianos automáticamente deben casarse (1 Ti. 5:1-2).
III. El proceso de un noviazgo cristiano debe seguir la voluntad de Dios.
A. Debemos buscar y esperar la voluntad de Dios, sabiendo que es buena, agradable y mejor que la nuestra (Rom. 12:1-2).
B. Es muy importante estar buscando la voluntad de Dios para casarse "en el Señor" (1 Co. 7:39).
C. No debemos enredarnos en un noviazgo si no es la voluntad de Dios (2 Ti. 2:3,4,1 Co. 7:7-9,17,27-28).
D. Es esencial tener la mujer que Dios tiene para uno (Prov. 18:22, 19:14).
E. El tiempo de comenzar un noviazgo debe quedar bajo la voluntad de Dios (Ecles. 3:1-8, CC. 2:7, 3:5, 8:4).
F. Debemos concentrarnos en las cosas agradables a Dios- una relación que diminuya mi ministerio no es la voluntad de Dios (Col. 1:10, 3:1-2, Fil. 4:8, etc.)
G. Los jóvenes no deben discipular a las jóvenes, sino dejar esto a las mujeres más maduras (Tito 2:1-6).
H. Es algo muy serio y poderoso abrir el corazón a una persona del sexo opuesto. Debemos estar seguros de la voluntad de Dios antes de hacerlo (Gn. 34:3, Jue. 16:15-18, 19:3, 2 R. 11:4, Rut 2:13, Prov. 6:23-25, 7:25, Ecl. 7:26, Os. 2:14, CC 8:6, etc.).
IV. Nuestro trato con el sexo opuesto siempre debe ser santo y puro.
A. La voluntad de Dios es que seamos santo y que evitemos la fornicación (1 Tes. 4:1-8, 1 Ti. 4:12, 5:22, 2 Ti. 2:22).
B. El sexo, creado por Dios, es bueno (Gn. 1:31), pero sólo dentro del matrimonio (He. 13:4, Prov. 5:15-23).
C. A las jóvenes cristianas hay que tratarlas como hermanas, con toda pureza (1 Ti. 5:2).
D. Es importante tener casi nada de contacto físico con una persona del sexo opuesto (1 Co. 7:1).
E. Es sano establecer relaciones sociales en grupo en vez de individualmente (He. 10:24-25).
F. La Biblia enfatiza la importancia de la pureza (1 Ti. 4:12, Tito 1:15, 1 Jn. 3:3, etc.).
G. Hay actitudes sexuales aparte de la fornicación que Dios condena (Job. 31:1, Mt. 5:27-28, Ro. 1:24-32, Gá. 5:19-21, 1 Tes. 4:3, etc.).
H. Un poco de estímulo produce el deseo para hacer más (Ecl. 1:8, CC 2:6-7).
V. Levantar expectativas en el sexo opuesto nunca es un juego: es algo serio.
A. No debemos tomar nuestros patrones para el noviazgo del mundo, sino de Dios (Ro. 12:1-2, Col. 3:1-10, etc.).
B. Lo que sembramos, cosechamos. No podemos burlarnos de Dios o de otro hermano sin sufrir las consecuencias (Gá. 6:7-8).
C. Hay que cuidar de no lastimar a la otra persona. La mujer es más sensible. (1 P. 3:7).
D. No se debe levantar temas del noviazgo o del matrimonio entre dos personas del sexo opuesto si no están pensando seriamente en hacerse novios (1 Ts. 4:6).
E. Un dirigente tiene más responsabilidad de cuidarse en esto que los demás (1 Ti. 5:19-20, Stg. 3:1).
VI. Dios nos pide esperar con paciencia
A. Si uno no tiene paciencia para esperar, no es amor (1 Co. 13:4,7)
B. Es muy importante no apresurarse (Ecl. 11:9, 12:1).
C. Un noviazgo no debe precipitarse (CC 2:7, 3:5, 8:4).
VII. Es mejor tener madurez antes de pensar en un noviazgo.
A. Primero hay que tener disciplina en la vida cristiana (Prov. 25:28, Gá. 5:22-23, 1 Co. 9:24-27, 10:12-13).
B. Uno debe tener ciertos tipos de madurez como preparación para el matrimonio: Madurez moral, económica, sexual, social, emocional y espiritual. (Gn. 2:24, Prov. 24:27, etc.).
VIII. Un soltero debe saber de antemano que quiere en un cónyuge.
A. Debe ser una "ayuda idónea" en la vida personal y el ministerio (Gn.2:18).
B. Debe tener una buena relación con el Señor (Prov. 31:30, 2 Co. 6:14-18, etc.).
C. Un cónyuge debe ser el mejor amigo del otro (CC 1:15, 2:2,10, Tito 2:4).
D. Debe ser realmente la persona que quieres que ponga las pautas en tu hogar y que críe a tus hijos (1 Ti. 3:2-5, Tito 1:6, 2:4-5, Ef. 5:21-33, etc.).
E. La apariencia externa es engañosa y no revela las cualidades más importantes (Pr. 6:25, 31:30, etc.).
F. La persona debe ser de buena reputación (Fil. 2:15, 1 Tes. 3:13, 1 Ti. 3:2)
IX. Nuesto trato del sexo opuesto debe dar buen testimonio.
A. Citas con otra persona deben dar un buen testimonio delante de Dios y delante los hombres (Hch. 24:16).
POr: Samuel Edelstein
B. No debemos hacerle tropezar a otra persona (Mt. 18:6-7, Rom. 14:13-21, 1 Co. 8:9, Ap. 2:14, etc.).
C. No debemos ir a lugares o hacer cosas que dan mala apariencia (1 Tes. 5:22).
D. No debemos estar en un lugar o hacer algo que puede ser una oportunidad para la carne (Rom. 13:14, Gá. 5:13).
E. Debemos evitar lugares solas y oscuras (Juan 3:19).
F. Debemos hacer las cosas a la luz de todos, y no en la oscuridad (Ef. 5:11-14).
Cómo vencer mis depresiones
0 comentarios 10 de diciembre de 2009La depresión parece ser la enfermedad de moda hoy. Y parece que no está claro, desde el punto de vista médico, cuáles son sus causas. ¿Qué resortes escondidos gatillan las depresiones? ¿Qué puede hacer que los jóvenes creyentes las sufran?
En los jóvenes las depresiones suelen ser causadas porque se sienten permanentemente en deuda. Quiero decir, sientes que no estás a la altura de lo que los demás esperan de ti. Entonces te "bajoneas". Quisieras ser admirado, pero en cambio, te sientes menospreciado. Te parece que nadie te valora, que nadie reconoce el tesoro que eres tú, o que tienes dentro de ti.
Otras causas de depresión suelen ser la pérdida de algún ser amado, o el hecho de provenir de familias desajustadas. Esto es muy común. La depresión puede llegar a un extremo nocivo para el joven cuando llega a pensar que todo cuanto haga para superar sus problemas será inútil, que no hay esperanza de un mañana mejor.
Bueno, tú sabes que eso no es así. Los que amamos al Señor Jesucristo siempre tenemos esperanza de un mañana mejor. El problema que enfrentas hoy no es más importante que tu vida. Nada que te suceda, por oscuro que lo veas, es más importante que tu vida, la cual está en las manos del Señor. Al contrario, aquello aparentemente malo que te sucede ayudará para que veas la mano de Dios socorriéndote. Los tremendos muros que a veces se alzan delante de ti, y que no te permiten avanzar, y que te deprimen tal vez ya no estén mañana. Y si están, el Señor te dará la fuerza para saltarlos.
La mejor solución es el amor
Creo que la mejor solución para la depresión es el amor: el amor de Cristo y el amor de los hermanos en la iglesia. Puede que no tengas una familia muy ordenada, pero tienes al Señor; puede que no tengas hermanos en tu casa con quienes compartir tus tristezas, pero tienes hermanos en la iglesia que podrán hacerlo. Una persona que se sabe amada tal como es, difícilmente caerá en la depresión.
En la casa de Dios experimentamos el amor del Padre, de su amado Hijo, y de nuestros muchos hermanos. En la casa de Dios el amor no es un eslogan, ni una receta psicológica, sino un pan que se come todos los días.
Algunas consejos prácticos
Sin embargo, en el terreno práctico, hay algunas cosas que debes considerar: Las depresiones suelen producirse porque te has propuesto metas muy altas, a las cuales no has podido llegar pese a tus esfuerzos. Pues bien, tal vez no sea el momento de proponerte esas metas. Te falta madurez hoy, pero mañana podrás lograrlo. Por lo pronto, fíjate metas más realistas. Nadie sube una montaña de una sola vez. Paso tras paso, lenta pero sostenidamente, tú puedes alcanzar las más altas cimas. Muchos de los fracasos de hoy son una preparación para los triunfos del mañana.
La Escritura dice: "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas" (Eclesiastés 9:10). Tienes que ver cuáles son tus fuerzas, y no pretender más de lo que puedes hacer por ahora. También enseña la Palabra que no todos hemos recibido cinco talentos, algunos tenemos dos, o uno. Tal vez tú no hayas recibido cinco talentos. Si es así, Dios no te va a pedir cuenta por cinco, sino por los dos que recibiste. Es mejor ser fiel en lo poco que ser infiel en lo mucho.
Otra cosa importante es que tú busques la forma de servir a otros. El Señor enseñó que más bienaventurado era dar que recibir. (Hch. 20:35). Cuando tú das algo, recibes mucho más a cambio: la satisfacción, el gozo de ver que pudiste bendecir a otra persona. Dios se encargará de que tú seas suplido también en tus propias necesidades. En el acto de bendecir está la clave de tu propia bendición; en el acto de dar está la clave de tu propia abundancia.
El Señor dijo: "Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos." (Lc. 6:31). Esto significa que, antes que esperar que nos hagan el bien, nosotros hemos de adelantarnos a hacerlo. Lo que quisiéramos recibir, démoslo antes, y el Señor se encargará de que nosotros también lo tengamos.
Algunas veces puede suceder que el problema radique en que hemos cometido alguna falta más o menos grave, y no nos atrevemos a confesarlo. Entonces, se pone un peso en el corazón, y la carga se va haciendo cada vez más grande. Sentimos que Dios no nos va a perdonar, o que la persona a quien hemos ofendido (si es así el caso) tampoco. ¡Qué dilema! Y mientras tanto, nos vamos hundiendo.
¿Qué haremos? Simplemente, ¡confesar! Confesaremos a Dios, y nos acogeremos al poder de la preciosa sangre de Jesucristo. Pediremos fuerzas al Señor, y luego confesaremos a la persona afectada.
Estos son pasos necesarios que hay que dar para conservar la paz en el corazón, y para que las vías de comunión con Dios estén despejadas.
La depresión es una red que el diablo teje en torno a las personas (a veces ayudado por una tendencia natural a la melancolía), pero que el hijo de Dios puede romper gracias a la vida de Cristo que opera en él, y a la vida del Cuerpo, que es la iglesia.
Que el Señor bendiga a todos los jóvenes creyentes, y les dé la gracia de experimentar el poder sanador de su precioso Nombre.
Jesus Adrian Romero :: Princesas Magicas
0 comentarios 15 de marzo de 2009-------------------------------------------------------------------------------------
Levanto Mis manos

